La gobernabilidad y las reformas
Francisco Cabral Bravo
La economía votó y resurge el PRI como primera fuerza en el Congreso, recupera gubernaturas, llegan como plurinominales especialistas destacados en finanzas públicas de los principales partidos. Resolver la crisis fiscal es clave para la gobernabilidad y en ello los acuerdos parlamentarios son fundamentales. La diferencia es que hoy el Congreso marcará la agenda y los gobernadores estarán muy cerca.
Los estados tan presionados hoy fiscalmente, tan marginados de las decisiones fundamentales que inciden sobre sus finanzas, serán claves para la gobernabilidad parlamentaria y política del país.
Nadie puede dudar de la fuerza para la gobernabilidad del Estado de México del DF, de Veracruz, de Puebla, Oaxaca, Tamaulipas y Coahuila, y así por el estilo. Entidades con el mayor número de diputados.
Por supuesto que los municipios tienen también que estar en la agenda, cerca de la CONAGO
Es la oportunidad del Congreso y también de la CONAGO. Se necesitan presupuestos e iniciativas, tanto del Congreso como de las entidades federativas, a las cuales no se les apoya hoy como se ha hecho en otras crisis, como en 1995 o incluso en 2002, cuando sin negociación, ni condicionamiento alguno se les adelantó un mes de participaciones que les ayudó a sus problemas de flujo.
Los ciudadanos se sienten desamparados ante la crisis económica, no les interesa saber de su origen o las causas, lo que les preocupa es su empleo, su salario, lo mismo que a la empresa el costo de los servicios públicos, y a las entidades federativas y a los municipios sus ingresos participables.
Ante la crisis fiscal tenemos un escenario complicado, los programas anticrisis han sido insuficientes, como lo demuestran los indicadores económicos, recaudatorios, de empleo y de las remesas. Aunque la inflación y el tipo de cambio van bien encaminados.
La crisis fiscal introduce incertidumbre en los agentes económicos, la coordinación fiscal no funciona, los ingresos públicos están en crisis, los petroleros se derrumban al igual que los tributarios.
Por eso, la reforma fiscal y la federalista están en la agenda de la gobernabilidad del país.
En el caso de la primera, de antemano, están marcadas algunas limitaciones; como la referente al IVA en alimentos y medicinas y la eliminación del IETU (o el ISR) temas planteados claramente por Manlio Fabio Beltrones y Beatriz Paredes, así como por organismos empresariales, gremiales y de trabajadores. Están además los de la autonomía del SAT.
La reforma federalista es igual de urgente y condición necesaria para la primera. Ningún proyecto de reforma fiscal será viable sin una dosis amplia de federalismo, lo cual no requiere de nada que no haya sido ya planteado por las entidades federativas.
La CONAGO tendrá que hacer su agenda con propuestas e iniciativas, para impulsar con los legisladores los cambios que el país requiere y que las haciendas públicas locales necesitan.
Lo que es claro es que el PRI será corresponsable de que la economía vuelva o no a crecer, de la seguridad o inseguridad pública, de la equidad o mayor rezago social del país y que lo que resulte pesará en el ánimo de los electores el 2012.