Porque en la crisis la gente puede vivir sin pan, pero no sin esperanza.
Francisco Cabral Bravo
Está ya siendo signo sexenal el que los miembros del gabinete federal insistan en desdeñar en lo económicamente ocurre a nivel internacional, no tendrá repercusión alguna en México: eso lo han manifestado incluso el presidente Calderón y repetidamente su secretario de Hacienda, Agustín Carstens.
Con intención más de darse ánimo propio o quizá de tratar de tranquilizar a los mercados, ambos minimizan los efectos de la crisis económica y financiera que hay en estados unidos, como si olvidaran que nuestro país depende en un 90% del vecino del norte. Con la recesión que se vive allá, Carstens llegó a decir que las consecuencias que habría aquí no tendrían efecto alguno en nuestra economía, serían como las de un “catarrito”, las alzas semanales a las gasolinas y el diesel que han generalizado un incremento de precios en artículos de consumo básico.
Y ahora que la crisis financiera estadounidense se encuentra en su peor momento, el titular de Hacienda declaró que “será pasajera” y no impactará de manera negativa a México por lo que “no hay preocupación” estamos bien y reiteró que nuestra economía esta fuerte.
De aquí a fin de año habremos de ver que tan “fuerte” se haya realmente cuando los problemas económicos se agudicen.
Por otra parte, en entrevista, el dirigente estatal de la Federación Auténtica de Trabajadores del estado de Veracruz (FATEV) Francisco Montes Granillo, aseguró que toda la atención tanto de gobierno como de empresarios, se ha centrado en la inseguridad, pero en el ámbito económico se debe convocar a un pacto similar para frenar los aumentos de precio; dijo que la inflación se ha convertido en el problema número uno del país por arriba de la inseguridad por lo que se debe buscar un acuerdo para frenar los aumentos de productos de primera necesidad. Insistió en que el gobierno de Felipe Calderón, debe asumir una posición similar a la que formuló contra la delincuencia, ante la crítica situación que viven millones de mexicanos por el alza de los productos básicos y a servicios como la luz, transporte, agua y gas, entre otros.